Licitar significa competir por un contrato público. Cuando una administración (un ayuntamiento, una universidad, un ministerio… cualquiera de los miles de órganos de contratación que hay, por ejemplo, en España) necesita comprar un bien, contratar un servicio o ejecutar una obra, no elige proveedor a dedo: publica una convocatoria abierta y las empresas interesadas presentan su oferta. Presentarse a esa convocatoria, con una propuesta técnica y un precio, es lo que llamamos licitar.
Y no es un mercado menor. Solo en el último año, el sector público español ha publicado más de 400.000 contratos, repartidos entre casi 14.000 órganos de contratación, y ahora mismo, cuando redacto esto, hay más de 17.000 abiertos esperando ofertas (puedes ver ejemplos de contratos abiertos en desarrollo web y software o marketing digital aquí mismo). Si tu empresa vende algo que la Administración compra, ese es tu mercado.
Qué significa licitar (y por qué un contrato público no es lo mismo que una subvención)
La palabra licitar se usa en dos sentidos, y conviene no confundirlos:
- La administración licita (o saca a licitación) cuando convoca el concurso: publica qué necesita y abre el plazo para recibir ofertas.
- La empresa licita cuando se presenta a esa convocatoria con su oferta.
En ambos casos, el contrato no se adjudica por amistad (en teoría… y con deshonrosas excepciones) ni por intuición, sino mediante un procedimiento reglado, público y trazable, diseñado para garantizar la igualdad de trato entre todas las empresas y la transparencia en el uso del dinero público. Esa es la diferencia esencial con una compra privada.
Mucha gente, cuando escucha «licitación», piensa automáticamente en dinero público y, por lo tanto, en subvenciones. Pero no son lo mismo. En una subvención, la administración te da dinero para que hagas algo que le interesa que ocurra (contratar a un joven, instalar placas solares) sin esperar nada a cambio para ella: el beneficio es para la sociedad, no un servicio que la Administración reciba. En una licitación es justo al revés: la Administración necesita algo concreto (la organización de un evento, material sanitario) y lo paga a la empresa que se lo entrega. Es una compraventa, con su precio, su plazo y su pliego de condiciones. Tú das un servicio y cobras por él. Dicho en una frase: la subvención es una ayuda que recibes para tu proyecto; la licitación es un contrato en el que tú eres el proveedor y la Administración, tu cliente.
Por eso, ganar una licitación es ganar un cliente.
Cómo funciona una licitación, paso a paso
Entender el proceso completo es la mejor forma de entender qué implica licitar:
- Publicación. La administración publica el anuncio y los pliegos (los documentos que lo definen todo).
- Presentación de ofertas. Las empresas presentan, por medios electrónicos y en un plazo estricto, una propuesta técnica (cómo lo van a hacer) y una propuesta económica (a qué precio).
- Evaluación. Una mesa de contratación valora las ofertas según los criterios del pliego.
- Adjudicación. El contrato se adjudica a la oferta con mejor relación calidad-precio, no necesariamente a la más barata.
- Formalización. Se firma el contrato y comienza la ejecución.
Los pliegos son la pieza central. Hay dos: el PPT (Pliego de Prescripciones Técnicas), que describe qué hay que hacer, y el PCAP (Pliego de Cláusulas Administrativas Particulares), que fija las reglas: qué documentación se exige, cómo se presenta la oferta y cómo se puntúa. Quien aprende a leer los pliegos parte con ventaja.
Qué se licita
Se licita casi de todo. En el último año (2025-2026), los contratos se reparten en tres grandes bloques, con estos volúmenes reales:
- Suministros (material, equipamiento, bienes): más de 170.000 contratos.
- Servicios (limpieza, consultoría, desarrollo de software, comunicación… todo lo que se te ocutta): más de 156.000.
- Obras: más de 51.000.
La lectura para una pyme es sencilla: haga lo que haga tu empresa, es muy probable que alguna administración lo necesite, y de forma recurrente año tras año. La recurrencia es una de las cosas que hace que el sector público sea atractivo para muchas empresas, y especialmente para las que tienen muchos costes fijos. costes fijos importantes.
Puede licitar cualquier empresa, sea cual sea su tamaño, y también los autónomos. La ley no exige un tamaño mínimo: exige capacidad para contratar (ser una persona física o jurídica dada de alta en actividad económica, por ejemplo) y no incurrir en prohibición de contratar (fundamentalmente, estar al corriente de las obligaciones tributarias y con la seguridad social). En los contratos abiertos simplificados, una modalidad particular de contrato, el licitador debe estar, además, inscrito en el ROLECE (el Registro Oficial de Licitadores).
Otros filtros operan según el contrato concreto del que estemos hablando. En la mayoría de contratos (no todos), la empresa debe cumplir con una solvencia económica (en general, la empresa debe tener una cifra de negocio proporcional al valor del contrato) y una solvencia técnica (experiencia, medios materiales y humanos) dadas. Todo esto viene viene detallado en el pliego administrativo del contrato.
En los contratos menores (los de importe más bajo) los requisitos son mínimos, lo que los convierte en una excelente puerta de entrada… siempre que consigas darte a conocer a la administración o ganarte su confianza (porque, a diferencia de los contratos mayores, en los menores la administración contacta directamente con los potenciales proveedores).
Qué ley regula las licitaciones
El marco es la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público (LCSP), que traspone al ordenamiento español las Directivas europeas 2014/24/UE y 2014/23/UE. Define los tipos de contrato, los procedimientos de adjudicación (abierto, restringido, negociado, diálogo competitivo), los criterios de valoración y las garantías para ambas partes.
Cómo empezar a licitar
Si quieres dar el paso, el camino es siempre el mismo:
- Pon en orden tus datos (cifra de negocio, porfolio de proyectos, datos de personal) y asegúrate de que tu empresa tiene un certificado digital funcional.
- Date de alta en el ROLECE.
- Aprende a leer los pliegos (PCAP y PPT): ahí está todo lo que se exige y cómo se puntúa. La lectura de los pliegos te hará ir familiarizándote con la Ley de Contratos (LCSP) y viceversa.
- Encuentra las convocatorias que encajan contigo y vigílalas. Se publican y se cierran en semanas, así que llegar tarde es el error más común.
Sin un paso 1 bien ejecutado, una empresa se ve obligada a reinventar la rueda en cada oferta, y esto desgasta. Y el paso 3 es donde la mayoría de las pymes pierde oportunidades, no por falta de capacidad técnica, sino, sencillamente, por enterarse tarde. En licitapyme, nuestra consultora de licitaciones para pymes, resolvemos todo esto en dos niveles: con nuestro buscador de licitaciones te traemos y explicamos solo los contratos que encajan con tu tamaño, tu solvencia y tu zona, sin que pierdas horas rastreando portales; y si además quieres que nos encarguemos de todo el proceso, nuestro servicio de licitación prepara y presenta la oferta por ti.
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Preguntas frecuentes
¿Qué significa licitar?
Licitar significa competir por un contrato público: presentar una oferta a la convocatoria que publica una administración cuando quiere comprar un bien, contratar un servicio o ejecutar una obra. La empresa entrega una propuesta técnica y un precio, y el contrato se adjudica a la mejor oferta según los criterios del pliego.
¿Qué diferencia hay entre una licitación pública y una privada?
La licitación pública está regulada por la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público y obliga a publicar la convocatoria y a tratar a todas las empresas por igual. La privada la convoca una empresa para sus propias compras, no está sujeta a esa ley y se rige por sus políticas internas.
¿Qué ley regula las licitaciones en España?
La Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público, que traspone las Directivas europeas 2014/24/UE y 2014/23/UE. Regula los tipos de contrato, los procedimientos de adjudicación y los criterios de valoración.
¿Puede un autónomo licitar?
Sí. La ley no exige un tamaño mínimo de empresa, solo capacidad para contratar y una solvencia proporcionada al contrato. Un autónomo puede presentarse siempre que esté inscrito en el ROLECE y no tenga ninguna prohibición de contratar.
Fuentes
- Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público (BOE)
- Plataforma de Contratación del Sector Público (PLACSP)
- Directiva 2014/24/UE sobre contratación pública (EUR-Lex)
- Datos de mercado citados: elaboración propia de Licitapyme a partir de la Plataforma de Contratación del Sector Público (PLACSP).